martes, 16 de diciembre de 2014

YISHAQ IBN GAYYAT

Yishaq Ibn Gayyat

El gran sabio y poeta de Lucena del siglo XI



Por Elisa Simon

Yishaq ibn Gayyat nació en Lucena, provincia de Córdoba, en el año 1038. En aquel tiempo, Lucena formaba parte de la taifa de Granada, gobernada por los ziríes. Ibn Gayyat vivió las luces y sombras del siglo XI andalusí. Por un lado el esplendor de la poesía y las artes y por otro lado hechos históricos dramáticos.

Su vida transcurrió en Lucena, la perla de Sefarad (artículo relacionado), donde adquirió una formación profunda en el Talmud, en la lingüística y el dominio del hebreo y el arameo. Si bien su lengua habitual era el árabe, idioma en el cual escribía.

Sala VI del Museo de Lucena dedicado a Sefarad

Siendo muy joven entabló una sincera amistad con el visir sefardí del rey de Granada, Samuel Ibn Nagrella (artículo relacionado). Ibn Nagrella había sido nombrado nagid de la comunidad granadina, protegió y se ocupó de los sefardíes, haciendo amistad con muchos de los poetas, rabinos e intelectuales de su tiempo. En el año 1055 Ibn Gayyat sintió profundamente la muerte de Ibn Nagrella para quien escribió una elegía en su honor y se la dedicó al hijo de éste, Yoseph. Este es un fragmento de dicha elegía:

…. Lamentaos, hombres inteligentes, expertos y sabios,
por ese prócer que convertía las noches en día,
que con justicia e integridad enderezaba mi camino.
Lamentaos con amargura, videntes amoraítas,
Y repetid la endecha con ellos, tannaítas,
Por el Nagid que era “el que llevaba y traía”. …


Ibn Gayyat fue maestro y director de la Academia Talmúdica de Lucena y tuvo entre sus discípulos a Moshe Ibn Ezra y Yosef Ibn Saddiq. Durante su período como responsable de la Academia vio cómo jóvenes ávidos de saber acudían a Lucena para estudiar, procedentes de los rincones más lejanos de al-Andalus e incluso de fuera de sus fronteras. Ibn Gayyat se convirtió en uno de los maestros más sobresalientes de la academia y fue una de las personalidades más influyentes de la comunidad en Lucena. Nada he podido averiguar de su vida privada, tan sólo que tuvo un hijo llamado Yehudah, que también era poeta y que se trasladó a Granada.

maqueta de Lucena, Museo de Lucena
En el año 1066 tuvo lugar un hecho trágico en Granada que fue la matanza en la judería y el linchamiento del hijo de Ibn Nagrella, Yoseph. Estos actos tuvieron sus consecuencias para la comunidad sefardí en la taifa de Granada. Ibn Gayyat fiel a su amistad con la familia de Ibn Nagrella acogió en Lucena a la viuda de Yoseph y a su hijo.

Su prestigio fue reconocido por su trabajo, como el Kitab as-Siray o Libro de la vela, que es un comentario al Talmud escrito en árabe. Además escribió varios halakot que son dictámenes jurídicos y también religiosos. Se ocupaba de redactar comentarios alusivos a temas de la Mishná y el Talmud. Ofreció así mismo, “respuestas” a otros eruditos sobre aplicación de Derecho.

Unos años antes de su muerte, tuvo lugar otro hecho histórico importante para Lucena. En el 1086 el rey Abd ´Allah quiso aplicar un aumento abusivo de los impuestos a los sefardíes. Lucena se alzó en rebeldía y le plantó cara al poderoso rey de Granada, que no tuvo más remedio que dar marcha atrás en sus intenciones de recaudar más dinero para las arcas del estado.

En el año 1089, justo cuando el Emir almorávide, Yusuf Ibn Tashufin, estaba planeando destituir al rey zirí, Abd ´Allah de Granada, y a la edad de 51 años falleció Ibn Gayyat dejando un legado poético importante además de un alto prestigio en la Academia Talmúdica de Lucena.

Su obra poética es de temática religiosa y tuvo gran difusión por su lenguaje claro y ameno. Se han podido reunir unos 400 poemas, que fueron recopilados por Y. David en “The poems of Rabbi Isaac ben Gayyat” en 1987.

En la liturgia andalusí era tradición cantar o recitar poemas, más o menos largos, según la hora de la oración entremezclados con los rezos de la liturgia. Estos poemas podían ser seculares o religiosos. Ibn Gayyat siempre compuso versos de temática espiritual, si bien los mezclaba con filosofía neoplatónica y las ciencias. Transmitía de esta manera una concepción filosófico- teológica sobre Dios, el Universo y el hombre. Su poesía se hizo muy popular en la comunidad sefardí en al-Andalus.
Estos son dos versos del poema  Petición de rocío:

                                      Te rogamos: envía pronto desde la altura
tu bendición sin medida sobre
los pastizales del desierto y las altas campiñas,
“un poco de rocío del cielo de lo alto”. (Ge 27,39)

Te rogamos: que levanten su voz con cánticos
los diseminados por Shin´ar y ´Elam,
                                                      cuando les des su cosecha,
y los pueblos eleven sus gritos. (cf.Nú 14,1)

El siguiente poema también fue escrito para ser recitado en la sinagoga, aquí tienen un fragmento. Se trata de una estructura estrófica con estribillo y doble rima, como la moaxaja:

Shadday, haz regresar a la enamorada
Que gime sin cesar por su desengaño
El día que se alejó su amado,
Su alma rehusó todo consuelo;
Puso su mano sobre su cabeza
     Y, en poder de tiranos, silenciosa moró.
                                                     Por su ausencia languidecieron mis ojos,
                                                             Y porque excavó su casa en rocas       perecederas.


Uno de sus discípulos, Moshe Ibn Ezra dejó escrito en su honor:

… su maestro, caudillo y pilar R. Yishaq ben Gayyat ¡ bendita sea tu memoria! De Lucena, ciudad de la poesía, donde la introdujo y de donde sacó un material de elocuencia y la base del buen decir; maestro de la correcta expresión hebrea y paladín en las lides de la lengua aramea, redactó en prosa con pulcritud y compuso versos con brillantez. Fue un apasionado de la loa de los sabios de su tiempo y las elegías a los próceres de su época. Escribió en borrador obras jurídicas y lingüísticas, no teniendo tiempo de pasar a limpio más que unas pocas. Sobrepasó a todos los que le precedieron en cuestiones de ascética, preces, elogios, endechas y elegías, pero era inferior en la poesía escandida por su pobreza de conocimiento en lengua árabe, usando abundantes vocablos pero escasos conceptos. Yo he estudiado con él; la insignificancia que tengo es una gota de sus mares y los pocos conocimientos que poseo son una chispa de su fuego. Murió en Córdoba en el año 849 de nuestro cómputo (1089) y fue enterrado en Lucena. “


BIBLIOGRAFIA:

- Poetas hebreos de al-Andalus, Antología. Ángel Sáenz-Badillos y Judit Targarona Borrás. Ediciones El Almendro, Córdoba
-  Literatura hebrea en la España Medieval. ´Angel Sáenz-Badillos. Fundación Amigos de Sefarad, Madrid 1991
- Judíos Españoles de la Edad de Oro. Antonio Antelo Iglesias. Fundación Amigos de Sefarad, Madrid 1991
- Diccionario de autores judíos (Sefarad. Siglos X _ XV) Ediciones El Almendro
- Lucena sefardita. Joaquín Pérez Azaústre. Ciudades Andaluzas en la Historia, 2005




miércoles, 10 de diciembre de 2014

PRIMER ENCUENTRO DE AL-MU´TAMID Y RUMAYKIYYA (SEGUNDA PARTE)

PRIMER ENCUENTRO DE AL-MU´TAMID Y RUMAYKIYYA  (Segunda parte)

Por Elisa Simon

Siguiendo con el tema del post anterior (aquí) , me gustaría exponer la controversia que tienen los historiadores acerca de la veracidad del primer encuentro entre estos dos personajes históricos. Además existen dudas en cuanto al lugar donde pudo haber ocurrido este encuentro, Sevilla o Silves, y la fecha de los hechos. 

azulejo en honor al rey al-Mu´tamid y Rumaykiyya
en el parque da Cidade en Beja, Portugal


Para abordar este artículo me basé en los siguientes libros:


- “El Conde Lucanor” de don Juan Manuel

- “Poesías de al-Mu´tamid Ibn Abbad” de María Jesus Rubiera Mata

- “Algunos problemas cronológicos en la biografía de al-Mu´tamid de Sevilla: la conquista de Silves y el matrimonio con Rumaykiyya” ponencia de María Jesús Rubiera Mata dentro de las Actas de las jornadas de cultura árabe e islámica (1978)

Dos historiadores son los más destacados en las fuentes árabes en relación a este tema: al-Hiyari e Ibn al-Abbar, además de otros posteriores de mayor o menor fiabilidad, que han bebido de estas dos fuentes.  

Al-Hiyari  fue el autor del Mushib escrito en el siglo XII y lamentablemente perdido. Sin embargo, esta obra fue recogida por autores posteriores, como el tunecino al-Tiyani (siglos XIII – XIV) entre otros. En dicho relato, al-Hiyari no menciona el nombre del río donde supuestamente tuvo lugar este encuentro. Tradicionalmente se ha ubicado en Sevilla, concretamente en el lugar llamado Mary al-Fidda o Pradera de la Plata.

Ibn al-Abbar autor del siglo XIII nos desvela el papel que desempeñó Rumaykiyya en la vida del rey al-Mu´tamid como su mujer y madre de sus hijos. Ibn al-Abbar tomó del poeta y fiel amigo de al-Mu´tamid, Ibn al-Labbana, que Rumaykiyya debía su nombre a su antiguo amo, Rumayk b. Hayyay al que se la habría comprado el gobernador. En otro lugar de su obra, relata que el rey al-Mu´tadid (padre de al-Mu´tamid) se enfadó cuando se enteró de la influencia que esa mujer estaba teniendo sobre su hijo y quiso conocerla. Los convocó en Sevilla ya que … “estaba en Silves” donde había dado a luz a su primer hijo.
Siguiendo a Ibn al-Abbar, se puede deducir que Rumaykiyya y el primer encuentro tuvo lugar en Silves, tal como sugiere Rubiera Mata.

Otro historiador Ibn Zafir ofrece otra versión con otros personajes. Ibn Zafir se basó en la fuente del poeta siciliano Ibn Hamdis. Esta versión sitúa la anécdota en Sevilla, junto al río al caer el sol. Ibn Hamdis, el poeta murciano Ibn Wahbun y otros poetas de la corte paseaban por la orilla del Guadalquivir, mientras se divertían improvisando versos, tal como era costumbre. Ibn Hamdis recitó el primer verso, que fue completado por otro poeta.

En el siglo XIV se menciona a Rumaykiyya y al rey al-Mu´tamid en una obra cristiana en la Península. Se trata del libro de don Juan Manuel “El Conde Lucanor” donde en su cuento número XXX se titula “de lo que contesçió al rey Abenabet de Sevilla con Rumaiquía, su muger”. En dicho cuento se relata los caprichos de Rumaykiyya que fueron complacidos por el rey al-Mu´tamid. La leyenda de la plantación de almendros que don Juan Manuel la sitúa en Córdoba y cuando el rey mandó llenar un estanque de azúcar, canela y demás hierbas olorosas y perfumes convertido en lodo para que ella lo pisase con los pies descalzos.

Independientemente de esta fábula, hay otro punto de interés en el relato de al-Hiyari, tomado, como ya he dicho, por al-Tiyani, el cual podría haber añadido algún elemento de cosecha propia a la hora de transcribir.
Se trata de la figura de Ibn ´Ammar. Poeta y amigo íntimo del joven gobernador en Silves, quien debe compartir su amor con una bella y joven mujer. Además fue Ibn ´Ammar el que, según el relato, no pudo completar el verso, siendo uno de los poetas más grandes de la época. Otro factor a tener en cuenta es que no se tiene información, hasta ahora, de que Rumaykiyya hubiera compuesto algún verso a lo largo de su vida junto al rey. Llama la atención que fueran estos tres personajes tan apasionados los protagonistas del primer encuentro.

Otro problema relacionado con este primer encuentro es la fecha de cuándo podía haber ocurrido. La profesora Pilar Lirola Delgado en su libro “al-Mu´tamid y los Abadíes” ofrece como fecha del encuentro entre los años 1054 – 1055. Para ello tuvo en cuenta las fechas de nacimiento de sus hijos, sobre todo el primero Abbad, nacido en Silves y el último que era un bebé cuando la batalla de Zallaqa (1086). Por lo que Rumaykiyya y al-Mu´tamid, se debieron conocer cuando el rey al-Mu´tamid tenía unos 15 años y por lo tanto gobernador de Silves y ella alrededor de los 14 años.

Existen varias dudas, interpretaciones y versiones acerca de este hecho histórico. Rubiera Mata en su ponencia sugiere que el encuentro podría haber ocurrido en Silves con estos protagonistas, pero excluyendo la anécdota del los versos y atribuyendo dicha anécdota al poeta Ibn Hamdis, tal como expliqué más arriba.

Por último, escuché decir, en varias conferencias, al profesor Rafael Valencia, que los hechos podrían ser una leyenda. Un rey de la talla de los Banu Abbad no se podía haberse casado con una esclava, sino más bien con una princesa, quizá una de las hijas del señor de Denia, con quien mantenían buenas relaciones. 

En fin, como ven hay versiones para todos los gustos. Como habrán leído en el post anterior, en la novela, me he permitido ubicar el primer encuentro en Silves, siendo al-Mu´tamid gobernador de la plaza y estando en compañía de Ibn ´Ammar. 




domingo, 7 de diciembre de 2014

PRIMER ENCUENTRO ENTRE AL-MU´TAMID Y RUMAYKIYYA

PRIMER ENCUENTRO ENTRE AL-MU´TAMID Y RUMAIKIYYA

Por Elisa Simon

Entre los historiadores de al-Andalus existe una controversia acerca de la veracidad del primer encuentro entre el rey al-Mu´tamid de Sevilla y la bella esclava de Silves, Rumaykiyya. ¿Es una leyenda o un hecho real o quiza una mezcla de los dos? (para saber mas acerca de esta controversia haga click aquí) Opino que bien podría haber sucedido si bien con añadidos  posteriores de tipo legendario.


azulejo en homenaje a al-Mu´tamid e I´timad
 en el parque da Cidade, Beja, Portugal 

Hacia el año 1051 el rey de Sevilla, al-Mu´tadid estaba llevando a cabo una política expansiva de la taifa sevillana. Se centró en las pequeñas taifas bereberes colindantes y las combatió hasta conquistarlas y anexionarlas a Sevilla. Entre los años 1050 y 1053 las derrotas y victorias se alternaban. En la zona de gharb al-Andalus (el occidente) existían una serie de pequeñas localidades regidas por familias nobles del lugar. Una de esas plazas era Silves, que fue conquistada y anexionada a Sevilla a partir del 1051.

Silves, con vista al castillo 


El rey al-Mu´tadid decidió nombrar gobernador de Silves a su hijo Muhammad, un adolescente amante de la poesía. Una vez asumido el cargo el príncipe Muhammad tomó el sobrenombre de al-Mu´ayyad bi-llah. Se trasladó con un séquito, entre ellos su amigo Ibn ´Ammar y se instaló en la palacio de al-Xarajib donde vivió los momentos más felices de su juventud. 
castillo de Silves, que esconde los restos del palacio de Xarajib
donde al-Mu´tamid vivió su dorada juventud 


A partir de este punto del post, deseo compartir con ustedes un fragmento del libro o novela histórica, que he escrito sobre la vida del rey al-Mu´tamid y que se titula “al-Mu´tamid, el poeta que reinó Sevilla” y el cual espero poder publicar un día.

Uno de los episodios más famosos en la vida del rey al-Mu´tamid fue su primer encuentro con la bella Rumaykiyya, luego llamada I´timad.

Espero que les guste este fragmento extraído de mi novela ... 


 … Silves guardaba muchas sorpresas, que al joven príncipe lo marcarían para toda su vida. Ocurrió en esta ciudad, donde Muhammad conocería el amor de su vida.
Una tarde de primavera paseaban el príncipe Muhammad e Ibn ´Ammar por la orilla del río Arade de Silves. El río discurría mansamente bordeando la ciudad camino del Mar de las Tinieblas. Bajo la sombra de los frondosos árboles se divertían los amigos. Vestían ropas no demasiado lujosas para no llamar la atención y pasar desapercibidos. Como era habitual, iban improvisando versos que uno comenzaba y el otro debía completar con rima perfecta. De pronto, una suave brisa hizo ondular la superficie del agua del río, lo cual inspiró a Muhammad e improvisó

“el viento hace del agua una lóriga…”

Ibn ´Ammar quedó un instante pensando buscando la rima, cuando de repente fue una voz femenina la que dio réplica al verso y dijo:

“¡qué cota de malla si se helase!”

El príncipe, sorprendido, se giró buscando la voz suave que había completado el verso y encontró los ojos azabache chispeantes de una hermosa muchacha. Sus miradas se cruzaron solo un instante, lo suficiente para que Muhammad se perdiera en la profundidad de aquella mirada dulce. La joven vestía una chilaba humilde y su cabello estaba cubierto con un pañuelo y un nudo atado en la cabeza, algunos mechones quedaron al descubierto. Ella y el gobernador se quedaron paralizados fijándo sus miradas. El hechizo se rompió cuando un ruido los sobresaltó. Ella se asustó al darse cuenta de la situación y salió corriendo. Muhammad no tuvo margen de reacción.

-- ¡Ve tras ella! – gritó a uno de los guardias, señalando con el dedo la dirección por donde había salido corriendo.

El gobernador también fue tras ella, pero la joven se perdió entre la muchedumbre de la medina.

Los días fueron pasando y Muhammad parecía enfermo, no tenía ganas de nada. Pensaba en aquellos ojos negros y la belleza de aquella joven.

-- Amigo, te ruego que muevas cielo y tierra para encontrar a esa mujer y que me la traigas aquí al palacio – le pidió a Ibn ´Ammar

-- Mi señor, pero si tu puedes tener cualquier mujer que desees. No sabemos nada acerca de esa joven de la tú te has encaprichado – opinó Ibn ´Ammar

-- Me da igual, yo quiero que la encuentres y paga por ella el precio que sea. Pregunta en la medina, alguien debe saber quien es  – insistió el gobernador.

Unas semanas más tarde, Ibn ´Ammar se presentó en el palacio con Rumayk b. Hayyay. Así se llamaba el dueño de la joven y de ahí su nombre Rumaykiyya.

-- Esta chica es mi esclava. Ella se ocupa entre otras labores de azuzar a las bestias – explicó Rumayk al gobernador

-- ¿ Tiene ella esposo? – preguntó Muhammad

-- No, mi señor, yo la compré siendo una niña. Si me permites gobernador, no entiendo el interés en esta joven, tan menuda. Siempre la estoy riñendo, porque no rinde lo suficiente y tiene mucha fantasía. Pasa el día contando una historia de princesa en un palacio suntuoso – añadió Rumayk

-- Llegarás a un acuerdo económico con Ibn ´Ammar y yo me quedaré con ella – concluyó el gobernador, se dio media vuelta abandonando la sala de recepción.

Rumayk e Ibn ´Ammar negociaron la compra de Rumaykiyya. Su dueño, aún sin comprender los motivos, la entregó a Ibn ´Ammar y se marchó con una bolsa de monedas de oro.

Al día siguiente Rumaykiyya entró temerosa en el palacio de Yarajib, fue alojada con las demás mujeres que componían un pequeño harén. Muhammad sólo deseaba estar con ella y que ella le correspondiera. La bella Rumaykiyya se convirtió en la fuente de inspiración del gobernador, pasó a ser la favorita y ocupar un lugar preeminente en la vida de Muhammd.

Los sentimientos del gobernador hacia Rumaykiyya despertaron los celos en su amigo Ibn ´Ammar. Veía ahora como tenía que compartir su amistad con una mujer joven y atractiva …

plaza de al-Mu´tamid en Silves, una obra moderna, donde se incluyen poemas del rey en árabe





martes, 9 de septiembre de 2014

Un paseo por Córdoba - 2º parte

Un paseo por Cordoba 2º parte.



Por Elisa Simon


En el artículo anterior comenzamos un recorrido por la antigua capital del califato buscando la huella andalusí entre sus calles y plazas.
En este nuevo post, proseguimos el paseo en el mismo lugar donde nos quedamos en el primer paseo, en la plaza de los Mártires. En uno de sus costados se encuentran los baños califales, que pertenecían al alcázar omeya del siglo X. Ya habíamos mencionado que el alcázar califal abarcaba una manzana muy amplia.

baños califales de Córdoba, siglo x

Los baños califales has sido restaurados y se han adecuado para la visita pública a partir del año 2006. En general podemos dividir este espacio de ocio en tres partes fundamentales, correspondientes a los baños califales del siglo X, con sus salas fría, templada y caliente. Nos llama la atención la sala templada por sus dimensiones, y nos imaginamos su exuberante decoración a base de atauriques y yeserías, además de las columnas con sus capiteles que debieron adornar aquella estancia. Una parte de estos baños, es la zona de servicios, donde se encuentra la caldera y el horno, que es fácil de identificar y situado en el centro de los baños.
zona de la leñera, horno y caldera
de los baños califas de Córdoba

Una ampliación se realizó en el siglo XI en época de los reyes taifas, se trata de una sala de recepción alargada con arcos de herradura, si bien, no se conserva casi nada. Esta zona fue utilizada probablemente por el rey al-Mu´tamid cuando logró anexionar Córdoba a la taifa sevillana (1078) Se sabe que el rey pasaba temporadas en esta ciudad en el palacio de al-Bustán. Pudiera ser que mandara construir esta sala de recepción, que fue utilizada por los almorávides a partir del año 1090. 
Bajo los almohades se realizó una tercera ampliación, de dimensiones más pequeñas, donde se distinguen las salas y nos llama la atención la conservación de suelos originales.
Nuestro recorrido nos lleva hasta el Museo Arqueológico. Se trata de un edificio moderno, situado junto al antiguo. Las salas amplias y bien acondicionadas nos muestran vestigios y piezas andalusíes variadas, si bien, muchas de las piezas clásicas fueron enviadas al Museo de Madinat az-Zahra, donde están expuestas.

basa de columna con inscripción en árabe
museo arqueológico de Córdoba

Una de las joyas andalusíes es un capitel llamado de los músicos, pertenece a los siglos X – XI y es una pieza única. Seguramente pertenecía a una de las muchas almunias que existían en los alrededores de la ciudad. La singularidad de esta pieza son las representaciones de los cuatro músicos portando distintos tipos de laúdes. Parecen estar de pie y de frente, si bien sus rostros fueron destruidos podemos admirar los instrumentos realizados con gran precisión.

capitel de los músicos
museo arqueológico de Córdoba 


capitel de los músicos
museo arqueológico de Córdoba 

Otra pieza llamativa es la celosía hallada en la zona centro de Córdoba y perteneciente al siglo X. Al verla, nos recuerda enseguida a las celosías de las puertas de la antigua mezquita omeya y nos hace pensar en que pudiera haber pertenecido a una de ellas o al menos, fue realizada en los mismos talleres quizá en tiempos de la última ampliación bajo Almanzor.

celosía del siglo X
museo arqueológico de Córdoba

En el video pueden ver la pila de mármol blanco datada en el siglo X que recibe el nombre de Alaminiyya, por haberse hallado en una zona donde se suponía que Almanzor tendría una almunia. Si bien, según los expertos, parece que el dato correcto es que esta pieza pertenecía a una finca de abd ar-Rahman III. La pila es una bella pieza con motivos vegetales y zoomorfos. 

El paseo continúa en buena compañía, ya que se unieron a la excursión mi querida amiga Patricia y su tía Lourdes de Brasilia. Disfrutamos dando un paseo bajo el sol del mes de Julio por la antigua medina de Qurtuba, entre sus adarves y callejas, la plaza del zoco. 
alminar de San Juan
único aún en pie del siglo X en Córdoba

La puerta de Almodóvar y las murallas hasta encontrarnos con la estatua del gran sabio Averroes, quien libro en mano parece querer transmitirnos sus conocimientos. Leímos los versos de Ibn Zaydun y su amada princesa Wallada, donde unas manos casi se tocan como si quisieran reconciliarse después de tantos siglos. 
puerta de Almodóvar, llamada en época andalusí
Bab al-Yawz

Maimónides en la calle Judíos nos recordó el importante legado sefardí que tiene esta ciudad y nos lamentamos que la sinagoga siguiera aún en restauración. Regresaremos a Córdoba para visitarla en cuanto vuelva a abrir al público.

Moshé ben Maimón
filósofo, rabino y médico sefardí

Nuestro recorrido terminó con la visita a la torre de la Calahorra, que alberga desde 1987 el Museo Vivo de al-Andalus. Con la ayuda de los medios audiovisuales podemos regresar a tiempos andalusíes a través de sus ocho salas, donde los tres grandes sabios y un rey castellano, nos hablan de convivencia, sabiduría y el amor. Ibn ´Arabí, Averroes, Maimónides y Alfonso X.
La torre en sí, fue construida en el siglo XII como sistema defensivo de la ciudad, en la otra orilla de Córdoba y junto al viejo puente romano. Tenía un enorme arco de herradura como puerta de acceso. Esta torre fue modificada a lo largo de los siglos hasta alcanzar su aspecto actual. Calahorra, es una palabra de origen árabe que significa fortaleza libre (qala´at hurriya)
Este ha sido nuestro paseo por Córdoba, espero que hayan disfrutado. Esta bellísima ciudad tiene muchos más tesoros andalusíes y lugares dignos de ser visitados, he querido dar unas pinceladas de lo más importante.
Muchas gracias Patricia, tía Lourdes y Daniel por el día tan lindo que hemos pasado juntos a pesar de la ola de calor …






domingo, 31 de agosto de 2014

LAPIDA FUNERARIA DE YEHUDAH BAR AKON - CÓRDOBA

LAPIDA FUNERARIA DE YEHUDAH BAR AKON

Por Elisa Simon

Esta lápida contiene el epitafio de Yehudah bar Akon, un personaje sefardí de cierta relevancia, que murió en Córdoba a mediados del siglo IX.



Esta lápida funeraria en hebreo, es el único resto material conocido hasta ahora que documenta la judería cordobesa en época emiral omeya y supone una de las más antiguas de la Península. Se encuentra expuesta en el Museo Arqueológica de Córdoba.   

La lápida hebrea fue traducida por el profesor José Ramón Ayaso Martínez y su texto dice:

“ Esta es la sepultura de Yehudah
hijo de Rabí Akon, de bendita memoria,
Su espíritu esté con los justos.
Murió el viernes tres de Kislev del año (4)606 (6 de noviembre de 845)
Descanse su alma en el haz de los vivientes”

Llama la atención el buen estado de conservación, ya que está completa con el texto hebreo en altorelieve en seis líneas. Realizada en mármol tiene 21cm de altura, 32 cm de ancho y 2,5 cm de espesor.

 Fue hallada en el año 2008 durante unas excavaciones al noreste de la ciudad en una zona conocida como Zumbacón, entre los restos de un horno alfarero, que debió ser usado como escombrera una vez hubo finalizado su actividad. Junto a éste se hallaron muchos más lo cual indicó que en un momento debió ser zona de hornos alfareros. Puede que la lápida fuera arrojada allí procedente del cementerio judío cercano. En esta zona del Zumbacón, se halla la puerta del Osario, que en época emiral y califal se llamaba Bab al-Yahud. Pudiera ser posible que por hallarse allí la pequeña aljama sefardí cordobesa, su cementerio se situara extramuros de esta puerta sobre una zona elevada y a cierta distancia de la ciudad. La hipótesis de los arqueólogos indican que pudiera haber habido allí un pequeño cementerio judío y que posteriormente, esa zona fuera utilizada para el emplazamiento del cementerio musulmán de Umm Salama y la zona industrial alfarera. 


BIBLIOGRAFIA:


 -  artículo de Isabel Larrea Castillo y Enrique Hiedra Rodríguez “la lápida hebrea de época emiral del Zumbacón. Apuntes sobre arqueología funeraria judía en Córdoba” publicado en la revista Anejos de anales de arqueología cordobesa, año 2009 – 2010. 


sábado, 30 de agosto de 2014

CORRAL DEL CARBÓN - GRANADA

EL CORRAL DEL CARBÓN – GRANADA

Por Elisa Simon


El Corral del Carbón es uno de los edificios que conforman la ampliación de Granada bajo el sultán nazaí Yusuf I, construido probablemente hacia el primer tercio del siglo XIV.



Corral del Carbón, Granada

Se trata de un funduq o alhóndiga que tenía varias funciones: dar alojamiento a los comerciantes que estaban de paso, almacenamiento de mercancías y cuidado de los animales de carga. Se llamó al-funduq al-jadida o la alhóndiga nueva.

detalle de la monumental portada

Esta situada en el entorno de la antigua mezquita nazarí, donde hoy se ubica la catedral y junto a la alcaicería, actualmente compuesto de callejas repletas de pequeñas tiendas que ofrecen productos marroquíes y locales. se encuentra en esa misma zona, la antigua madrasa, de la cual hoy sólo queda la sala de oración. 
Paseando, nos damos cuenta de la envergadura del trabajo de embellecimiento de la ciudad bajo Yusuf I, quien posiblemente empleó mucha energía y dinero aprovechando el tratado de paz firmado con Alfonso XI. Caminando por una calle peatonal de la antigua medina, nos sorprende la portada monumental del Corral del Carbón.



Un enorme arco de herradura de medio punto, ricamente decorado empleando yeserías y ladrillo formando, mocárabes, con inscripciones en árabe alabando a Dios, y con pequeñas ventanas dobles con celosías.





Una vez flanqueada la portada hay un gran patio casi cuadrado alrededor del cual discurre una galería porticada que da a una serie de pequeñas habitaciones que servían para almacenar mercancías e incluso para venderla al por mayor, establos para los animales y en las plantas superiores se encontraban las habitaciones para el descanso de los comerciantes de paso. 






En esta zona de la medina nazarí parece ser que había dos o tres funduq como el corral del Carbón, lo cual nos da una idea del gran movimiento comercial que tenía esta ciudad en el siglo XIV con los países Mediterráneos e incluso con Oriente.



    

lunes, 11 de agosto de 2014

Un paseo por Córdoba 1ºparte

UN PASEO POR CORDOBA

Por Elisa Simon

 “Joya brillante del mundo, ciudad nueva y magnífica, orgullosa de su fuerza, celebrada por sus delicias, resplandeciente por la plena posesión de todos los bienes.”  - monja Hroswitha, siglo X.



Sin lugar a dudas, Córdoba es una de las ciudades más hermosas del mundo. Situada a orillas del Guadalquivir y al pie de Sierra Morena, guarda tesoros únicos de las diferentes civilizaciones que la habitaron. No cabe duda que una huella imborrable e impregnada en el ADN de la ciudad es la historia de al-Andalus. 

El cronista al-Razi, habla de ella así: “ es la metrópoli y el ombligo de al-Andalus, la sede real en la antigüedad y en la actualidad … su río, que es el mayor de al-Andalus nace en las montañas de Segura … también destaca Córdoba por su mezquita aljama, la mayor del mundo islámico.”

noria califal, puente romano y torre de la calahorra,
Córdoba 
Fue capital de al-Andalus, sede del gobierno emiral primero y califal después, que la embellecieron a lo largo de los siglos. La zona del río era una de las favoritas de los cordobeses, que paseaban a la sombra de los olmos, mientras la madera de sus norias crujían alzando agua para la medina y las huertas. Córdoba recibió con gran hospitalidad a las embajadas de la reina Toda de Navarra, a la delegación del emperador de Bizancio y  la delegación alemana del rey Otón I, entre cuyos miembros se encontraba la monja Hroswita, que quedó encantada con la ciudad.

Los cronistas, la describen de esta manera:

En una descripción anónima de al-Andalus, dice:

“Córdoba es la sede de al-Andalus … residencia de los califas …ciudad de la ciencia y asilo de la sunna … se alza a orillas del Guadalquivir y se encuentra en el centro del país, entre el Levante y el Poniente … es una ciudad grande, fundada e tiempos remotos por los antiguos, de buen agua y agradable clima; la rodean por todos lados huertos, olivares, aldeas, castillos, aguas y fuentes … “

Al-Dawlabi en su obra dice: “ Córdoba es sede real de los omeyas y antes lo fue de Rodrigo el cristiano; es ciudad agrícola y ganadera, productora de innumerables especies frutales; el interior de la ciudad es agradable, su entorno, maravilloso y vasto, su aspecto, hermoso y radiante y su forma, extraordinaria y admirable; su agua es dulce y su clima templado … “

calleja de la hoguera, Córdoba 

La dimensión de la ciudad, quizá más ajustada, la ofrece al-´Udri, diciendo que el perímetro de las murallas alcanzó 1.900 codos de norte a sur (sería el equivalente a unos 1.000 m) y de 1.400 codos de este a oeste. La ciudad constaba de siete puertas y extramuros se alzaban veintiuno arrabales con sus mezquitas, zocos y baños.


El geógrafo ceutí al-Idrissi en el siglo XII, dijo acerca de la gente de Córdoba:
“las excelentes cualidades de sus habitantes son muy numerosas y muy conocidas. Poseen en el más alto grado la elevación y el esplendor. Dominantes intelectuales … son renombrados por la pureza de su doctrina, la exactitud de su probidad y la belleza de sus trajes y sus monturas … la elevación de sus sentimientos que manifiestan en sus reuniones y en sus sociedades … y están dotados de un carácter amable, de las maneras más distinguidas. Jamás en Córdoba han faltado sabios ilustres ni personas notables.”

Prosiguen los cronistas describiendo maravillas de la capital de califato, relatando que Córdoba fue creciendo desde el momento de la llegada del Islam.
De la mano del Inmigrado, abd ar-Rahman I, el príncipe omeya huido de Damasco, se estableció en Córdoba la capital del recién creado estado de al-Andalus, que por aquel entonces dependía del califato abbasí en Bagdad. Sobre vestigios romanos y visigodos se levantó a lo largo de los siglos IX y X la ciudad más sorprendente del mundo conocido. Los emires y califas omeyas la fueron mejorando, embelleciendo y mimando hasta convertirla en la novia de al-Andalus. Córdoba era el centro administrativo, político, religioso y cultural de al-Andalus, lo cual supuso la construcción de una serie de edificios tanto para los emires como para el aparato administrativo así como la gran mezquita. A partir del siglo X esta ciudad se convirtió en la más imponente del mundo medieval. Según dicen los cronistas tenía más de mil mezquitas, más de ochocientos baños públicos, un comercio variado y potente, una alcaicería que ofrecía los productos más selectos del mundo mediterráneo, un sistema de canalizaciones de agua, bibliotecas públicas que nunca cerraban sus puertas al conocimiento, sus calles principales eran iluminadas de noche con antorchas, contaba con la mezquita más hermosa y más grande del Islam de occidente y Madinat az-Zahra brillaba como un diamante. Tras las fuertes murallas del alcázar omeya se distribuían palacios, jardines con albercas, baños para los califas, huertas y hasta un cementerio. En las afueras de la ciudad abundaban las almunyas o palacios de recreo para el deleite de los magnates cordobeses.

calleja del Pañuelo

La medina giraba entorno a la gran mezquita y el alcázar omeya, situados junto al río. A partir de ahí se desparramaba un entramado de callejas, adarves, plazas con sus zocos, mezquitas, baños, bibliotecas, funduq, alcaicerías, protegido por una muralla con siete puertas. Convivían en este espacio los andalusíes musulmanes, sefardíes y mozárabes, al igual que muchas otras ciudades.

El alcázar omeya, según las excavaciones arqueológicas, ocupaba el espacio del actual Alcázar de los Reyes Cristianos, el palacio arzobispal y la plaza de los mártires.
Se trataba de un edificio imponente amurallado, junto al río y frente a la mezquita, que comprendía tres partes distintas; zona administrativa, la residencia emiral y  califal y zona de jardines y huertas, además de los talleres califales.

baños de Leonor de Guzmán en el alcázar de Córdoba

Sabemos  los nombres de algunos de los palacios, que fueron construidos a lo largo de los siglos, gracias a los acontecimientos históricos ocurridos en ellos, como el salón perfecto “mashlis kamil “ donde Abd ar-Rahman III recibió el título de califa.
El califa Abd ar-Rahman III mandó construir dar al-rawda o la casa del jardín, que era el cementerio de los califas.  

Alcázar de los Reyes Cristianos,
Córdoba 

El historiador andalusí del siglo XII Ibn Bashkawal nos describe el alcázar omeya:

“ … en él hay construcciones antiguas y monumentos maravillosos de los griegos, de los romanos, de los godos y de otros pueblos aún más antiguos, que son indescriptibles. Luego los emires construyeron en su alcázar verdaderas maravillas; levantaron monumentos extraordinarios y bellos jardines que regaron con aguas traídas desde la serranía de Córdoba … “
En la poesía hallamos algunas descripciones de estos palacios omeyas de Córdoba:

El poeta al-Hasan ibn Hissan, que nos describe el palacio de al-Munif

“son recintos por los que el cielo protesta a la tierra firmemente;
a causa de unas habitaciones en las que hay arcos
que parecen los apretados rizos de los aladares de las vírgenes.
Y de unas columnas que brillan con el agua de sus adornos
a la que fluyen las miradas que se elevan,
Les rodea la claridad como los rayos del sol
rodean la hoja de una espada pulimentada. “

El famoso Ibn Firnas, aquel que en el siglo IX voló por unos instantes los cielos de Córdoba, dejo este poema:

“Arcos que parecen figuras de lunas crecientes,
montadas sobre columnas  que se asemejan al aljófar de la luna llena.
Es como si sus cabezas fuesen jacintos,
colocados sobre varas peladas de azufaifo.
Verás palmeras que extienden sus ramas,
pavoneándose de sus frutos amontonados,
Como si un hábil artesano hubiese hecho de oro diáfano,
Racimos de dátiles entre sus ramas;
Parecen perlas, luego se transforman en esmeraldas y
Antes de que los recojan como dátiles frescos,
Se vuelen de oro.”

Córdoba andalusí fue testigo de la vida de los más grandes personajes de la historia de España. Algunos nacidos en esta ciudad como el gran polígrafo Ibn Hazm, y los más grandes sabio Ibn Rush, castellanizado Averroes y Ben Maimón, castellanizado Maimónides. En esta ciudad nacieron los poetas Ibn Dhayd, que inspiró a Dante para la Divina Comedia, Abu Bakr Ibn Quzman padre del zejel y Ibn Hammud al-Qabrí inventor de la moaxaja.
En esta ciudad vivieron el gran Ibn Firnas, al-Gafiqi realizó aquí la primera operación de cataratas, Hasday ibn Shaprut vivió su época de máximo apogeo como hombre de confianza del califa. El gran cirujano Abulcasis, nacido en Madinat az-Zahra que es nada menos que el padre de la cirugía moderna. Yahya b. Hakam al-Gazal, poeta y diplomático, que viajó al país de los vikingos. En esta ciudad fue recibido con los brazos abiertos Ziryab, en el siglo IX, que se convirtió en el personaje más influyente del momento, renovó la música y se puede decir que es el padre de las nubas andalusíes. Gracias a Ziryab se abrieron conservatorios de música en Córdoba, tanto para la música, el canto y la danza.
Seguramente me dejo en el tintero a muchos más poetas, científicos y filósofos, sin embargo pienso que los mencionados pueden servir como ejemplo del altísimo nivel de desarrollo intelectual y artístico que alcanzó la ciudad de Córdoba cuando en el resto del mundo conocido se vivía en la penumbra y la capital de al-Andalus brillaba con luz propia como el más hermoso diamante.   

BIBLIOGRAFIA:

-      -   Andalucía de cerca – Edilux
-      - Una descripción anónima de al-Andalus – CSIC Madrid 1983
-       - La arquitectura en la literatura árabe – María Jesús Rubiera – libros Hiperión

-       Poesía y arte de los árabes en España y Sicilia – Adolf F. Von Schack – libros  Hiperión