sábado, 17 de junio de 2017

CUARTO REAL DE SANTO DOMINGO - GRANADA

EL CUARTO REAL DE SANTO DOMINGO 

Por Elisa Simon

En el corazón del barrio de El Realejo de Granada, se encuentra un edificio muy singular: El Cuarto Real de Santo Domingo




Su historia está relacionada con el desarrollo y evolución del barrio de El Realejo y San Matías, que en tiempos andalusíes se llamaba rabad al-Fajarrin o arrabal de los alfareros.

En el siglo XI, los reyes ziríes residían en el barrio del Albaycín, donde el rey Badis levantó un palacio y realizó importantes obras de ingeniería hidráulica aprovechando las ricas aguas procedente de la Fuente Grande. A lo largo del siglo XI la medina se fue extendiendo, cruzando el río Darro hacia la Vega. Su sobrino y sucesor, el rey Abd ´Allah, construyó la acequia Gorda (al-saqiya al-Kubra) procedente del río Genil (Sanyal), la cual irrigaba la Vega y atravesaba esta zona para abastecer los alfares y los cultivos agrícolas.

vista sur del cuarto real de santo domingo
Bajo el imperio Almorávide no se realizaron grandes cambios, ya que éstos utilizaron las instalaciones ziríes ya existentes. Debemos esperar a la llegada de los Almohades, hacia 1156, cuando se produjo un segundo crecimiento urbano en Granada, debido al aumento de población. Este fenómeno exigía más infraestructura y un mayor abastecimiento para la población.
Fue así cómo el arrabal de al-Fajjarín se fue poblando, a medida que los talleres de los alfareros se fueron desplazando hacia el extremo del arrabal.

Ya nos indicó ibn Abdun en su Tratado, que este tipo de industria debía estar situado extramuros. …
las tejas y los ladrillos deberán ser fabricados fuera de las puertas de la ciudad y las alfarerías se instalarán en torno al foso que rodea a ésta …”  

cuarto real de santo domingo
Los almohades crearon en de las afueras de las ciudades, grandes almunias, que comprendían amplias zonas de diversos cultivos, como cereales, habas o lino y hermosos jardines. (ver Alcázar Genil y Buhayra). Hacia la mitad del siglo XIII, la decadencia y posterior desintegración almohade, dio lugar a las llamadas terceras taifas. Fue entonces cuando hacia 1232 el caudillo de Arjona Muhammad ibn Ahmar, se declaró independiente y pocos años después estableció la capital de su nuevo reino en Granada. Había nacido el reino Nazarí.

El segundo monarca nazarí, Muhammad II (1273-1302) mandó levantar una cerca entorno al arrabal de los alfareros. Dicha muralla arrancaba en bab al-Tawwabin (puerta de los Ladrilleros), proseguía por varias cuestas, debido a lo escarpado del terreno, hasta llegar a bab al-Hayar (puerta del Pescado). 

cuesta de Aixa, lienzo de la muralla nazarí
El lienzo de muralla, que unía bab al-Tawwabin con la fortaleza de Mauror (torres Bermejas), quedó intramuros. A la mitad de este lienzo se abrió una puerta interior, llamada bab al-Fajjarin (puerta de los alfareros) la cual comunicaba la medina con el arrabal. Dicha puerta fue demolida en el siglo XVI, actualmente es la plaza de Fortuny.

restos del lienzo de muralla que mandó levantar Muhammad II, cuesta de Aixa
 
Intramuros de dicho arrabal quedó un cementerio, aún algunos talleres de alfareros y contaba también con almunias, siendo cinco las más importantes. Una de ellas se llamaba Yannat al-manyara al-Kubra (la huerta grande de Almanjarra). Esta almunia era propiedad de los soberanos nazaríes, donde habían construido un palacio rodeado de amplias huertas y jardines.
En el siglo XIV el viajero tangerino ibn Battuta visitó Granada. En su rihla dejó escrito: …“ sus alrededores no tienen igual entre las comarcas de la tierra toda, abarcando una extensión de 40 millas, cruzada por el famoso río Genil y por otros muchos cauces más. Huertas, jardines, pastos, quintas y viñas abrazaban a la ciudad por todas partes.”

Dichos palacios constaban de una zona privada y otra pública, la cual se centraba entorno a una sala qubba, construida en el interior de uno de los torreones de la muralla levantada por Muhammad II. 

torre de la muralla nazarí del siglo XIII, en cuyo interior está la sala qubba
Esta cerca fue construida en tapial de argamasa, al igual que gran parte de la torre, sin embargo el cuerpo superior fue construido en ladrillo y rematada con un cuerpo de ventanas, formando así una torre-linterna. Hoy es el llamado Cuarto Real de Santo Domingo.

parte superior de la torre de la muralla donde se encuentra la sala qubba
La qubba, cuadrada y de pequeñas dimensiones, estaba precedida por un hermoso pórtico de cinco arcos sostenidos por esbeltas columnas dobles y decorado con paños de sebka. Justo delante se encontraba una fuente de suelo octogonal. El acceso a esta sala se hacía a través de un hermoso jardín, con un largo andén central, flanqueado por parterres en setos de arrayán. Además de pequeños pabellones en los laterales, estaba ornamentado con arbustos de granados, jazmines, romero, árboles de higueras, naranjos y palmeras datileras.




El pasado invierno, cuando visitamos El Cuarto Real, estábamos solos. La qubba nos recibió con hospitalidad majestuosa. Con el orgullo de una reina, se alzó con toda su belleza y esplendor en alicatados, yeserías y artesonado. Nos tomamos nuestro tiempo para asimilar tanta belleza. Nada más atravesar su enorme puerta de madera tallada, las jambas, nos dieron la bienvenida en una bellísima escritura cúfica, resaltando la unicidad de Dios. Hasta cuatro veces se repite, estando en macroletra de color verde los dos primeros vocablos y los otros dos en microletra celeste. 

escritura cúfica en las jambas de la puerta de entrada a la qubba
Esta bellísima entrada se corona con un intradós en cuyo centro vemos una estrella o flor herencia del arte almohade, así como una inscripción indica que dicha sala estaba al servicio de los reyes nazaríes

intradós de la puerta principal, decorada con ataurique e inscripción cúfica
 Te hemos abierto una puerta manifiesta para que te perdone Dios tus faltas antiguas y modernas; para que te conceda su cumplida gracia; para que te dirija por el camino recto, y te ampare con su poderoso auxilio. El es el que hizo bajar la paz a los corazones de los musulmanes.”

ventanal sur de la qubba, donde estaría situado el trono
Justo enfrente, mirando hacia el sur, se abre en el grueso muro, un hermoso ventanal compuesto por tres arcos de medio punto peraltado, con perfiles ondulados. El vano central es más ancho, lleva un parteluz en forma de columnita. Este gran ventanal central está envuelto en un gran arco con perfil ricamente ornamentado. Las semicolumnas adosadas al muro están alicatadas. 

detalle de la decoración en estuco del gran arco que envuelve el ventanal sur
Los capiteles de esta gran ventana, son compuestos. Un cuerpo inferior de hojas de acanto lisas y un cuerpo superior, que deja entrever la herencia almohade. Esta gran ventanal sur, desde donde habría magníficas vistas a la Vega, deja entrar la luz a través de una hermosa celosía. Por un momento me imaginé al monarca nazarí sentado en su trono presidiendo la audiencia.

detalle de la decoración del ventanal sur. alicatado, estuco, capiteles compuestos
En los muros laterales, se abren sendas alcobas, para el descanso, flanqueadas por dos alacenas, donde se guardaban los enseres.
Admiramos la ornamentación de los zócalos alicatados con decoración geométrica. Lazo con ruedas de doce enmarcados por hexágonos, estrellas de ocho puntas, otras de diez e incluso de doce. 

detalle de la yesería de la pared sur de la qubba 
Los artesanos emplearon colores fríos, como el blanco, negro, azul y verde. El almenado en blanco y negro y la magnífica epigrafía cúfica aludiendo a la “felicidad” y “bendición” con fondo de atauriques. Los paños de sebka de estas alcobas laterales son añadidos del siglo XX.

Alzando la vista, nos quedamos maravillados por la impresionante armadura a cuatro aguas, en madera de cedro. Fue realizada con la técnica apeinazada formando lazo de ocho, creando un armónico cielo, en cuyo centro se encuentra la divinidad. Esta techumbre parece flotar en el aire, gracias a las pequeñas ventanas, cinco por cada lado, con delicada labor de celosía en estuco, dejando atravesar la luz al interior.

armadura de madera de cedro policromada
En los talleres de estos maestros alarifes se fraguó el arte nazarí. Gracias a estas técnicas  empleadas tanto en la decoración como en la arquitectura de esta qubba, se pudo alcanzar la máxima expresión del arte nazarí en los palacios del recinto de la Alhambra.

Cuando la ciudad fue conquistada en 1492, por los Reyes Católicos, esta almunia fue cedida a la orden religiosa de los Predicadores de Santo Domingo, quienes convirtieron estos palacios nazaríes y sus huertas en el convento de Santa Cruz la Real. Los monjes aprovecharon los edificios, mientras les fueron útiles. Hacia el siglo XVI fueron demolidos muchos de ellos, para ampliar la zona de huertas. A raíz de la desamortización de Mendizábal en 1836, el convento dominico pasó a manos privadas. Lamentablemente no se tuvo en cuenta el valor real que envolvía esta propiedad, y sus nuevos dueños, decidieron derribar lo que aún quedaba, destruyendo incluso el jardín, para construir en su lugar un palacete propio. Se logró salvar la qubba, que quedó integrada en el edificio del siglo XIX.
Ya en el siglo XX Gómez Moreno dijo: “ queda pues el salón, pero él sólo es suficiente para dejarnos satisfechos, aunque su estado de ruina y abandono sea deplorable…”

restos de estructuras del edificio halladas en el subsuelo de la qubba
El ayuntamiento adquirió este edificio en 1990.  Entre los años 2001 y 2005 la qubba fue objeto de una primera restauración, al tiempo que se llevaron a cabo importantes intervenciones arqueológicas, arrojando luz no sólo acerca de la historia de la qubba sino también acerca del desarrollo urbanístico del entorno. Después de exhaustivos y concienzudos labores de arqueología e investigaciones científicas, se pudo hacer una puesta en valor. 

restos arqueológicos hallados en el subsuelo de la qubba
Las excavaciones en el subsuelo han permitido identificar estructuras del jardín y sus límites. Se ha identificado la alberca octogonal, restos del andén, y una serie de estructuras a nivel de cimientos.  Por suerte,se pudo “rescatar” la qubba de aquella maravillosa almunia. Recientemente se obtuvo la rehabilitación integral del edificio y su entorno y entre 2014 y 2015 lo ha recuperado en todo su esplendor para el disfrute de los visitantes.   


BIBLIOGRAFIA:

-               “A través del Islam” de Ibn Battuta ed. Alianza Literaria
-               “La Granada zirí”  tesis doctoral editada parcialmente (2009) del doctor en Historia Medieval Bilal Sarr. Ed. Ajbar colección.
-               Arqueología de la arquitectura 1/2002. Actas del seminario internacional de la arqueología de la arquitectura. Análisis arqueológica como base de dos propuestas: El Cuarto Real de Santo Domingo y Patio de crucero, por Prof. D. Antonio Almagro Gobea.
-               Historia de España de Menendez Pidal, tomo VIII-4 reino nazarí de Granada
-               Arte y culturas de al-Andalus. El poder de la Alhambra. Catálogo de la exposición 2013/2014. Capítulo de Antonio Orihuela Uzal, Escuela de Estudios Árabes “Granada, entre ziríes y nazaríes”
-               Cristaos e Muçulmanos na Idade Média Peninsular. Encontros e Desencontros.
“De Palacio a Convento. Cuarto Real de Santo Domingo y las transformaciones en la ciudad de Granada” por Alberto García Porras
-               “Sistemas hidráulicos de la vega de Granada en época medieval: los regadíos
del Genil.” Por Miguel Jimenez Puertas. En Paola Galetti 2012   
-               Intervención arqueológica preventiva mediante sondeos arqueológicos en c/cuesta Monteros, n3. José María García-Consuegra Flores, José Miguel Jiménez Triguero, Francisco Javier Morcillo Matillas, Julia Rodríguez Aguilera
-               Miscelánea Medieval Murciana. Vol. XXV-XXVI. Años 2001-2002 “La expansión de la ciudad de Granada en época almohade. Ensayo de reconstrucción de su configuración. Por Antonio Malpica Cuello. Universidad de Granada
-               “Un espacio singular de la ciudad nazarí de Granada. El Cuarto Real de Santo Domingo.” Por Alberto García Porras y Eva Muñóz Waissen. Universidad de Granada

-               “El capitel almohade: importancia y consecuencias.” Por Purificación Marinetto Sánchez

miércoles, 17 de mayo de 2017

EL VASO DE TAVIRA

El vaso de Tavira - Algarve, Portugal


Un regalo nupcial 




Por Elisa Simon 

Hacia finales del siglo XI y principios del XII, es decir, el final del período taifa y la llegada de los almorávides, Tavira era aún una pequeña ciudad en el sur de gharb al-Andalus, junto al mar y en la desembocadura del río Gilao. Sus habitantes, pescadores y comerciantes, vivían bajo la protección de su imponente castillo, entre las empinadas y estrechas callejuelas de la medina.


En una de aquellas pequeñas viviendas con patio central, una joven esperaba con ansiedad el día de su boda. 
Los padres de Amina y Ahmed habían ya establecido la dote, sellando el acuerdo del enlace, tal como era costumbre. 

La celebración de una boda suponía para los padres un importante desembolso de dinero. Familiares y amigos participaban de los preparativos del banquete nupcial. Unos se ocupaban del sacrificio de los animales, mientras que las mujeres preparaban el vestido y las joyas, que luciría la joven morena. Otros se afanaban en la elaboración de los platos del convite. 
Tal como es tradición en estos casos, no podían faltar los músicos para animar el evento y festejar la felicidad de ambas familias. 




Amina, con unos ojos negros chispeantes y grandes, esperaba un regalo muy especial de un buen amigo de la familia, el famoso alfarero Mahmud al-Tabirí. 

Pensando en la novia el alfarero, de manos medianas y dedos largos y finos, tomó la arcilla colorada (debido al óxido de hierro) típica de la zona y comenzó a amasar aquel barro que pronto se convirtió en una pasta lista para colocar sobre el torno. 

El torno comenzó a girar al ritmo que marcaba el pie de Mahmud, siguiendo un sonido repetitivo. Aquella pasta colorada se transformó pronto en un vaso con una base pequeña  y de forma troncocónica. 
Una vez concluida esta parte del trabajo, Mahmud fue incorporando una decoración muy especial. 
El borde superior ancho escondía un canal interior, se trataba de un conducto de agua comunicado a una pequeña torre, alta y de boca ancha. A través de esta torre entraba el agua, que circulaba por aquel canal interno y que luego se vertía al interior del vaso a través de unas figuritas. ¿Con qué fin? Para el cultivo de albahaca, planta aromática también cargada de simbología en el Mediterráneo. 



Sus finos dedos dieron forma a estas figuras, que representan la escena del rapto de una novia. 



Podemos ver a la novia a caballo, lleva una diadema en la cabeza y está cubierta por un velo, pero no así su rostro. A su lado, se sitúa un caballero, el cual lleva una lanza en la mano y está tocado de un turbante, éste haría el papel del novio ... quien rapta a la novia.  Lo acompaña un buen amigo o padrino, quien está situado del otro lado de la novia,  también va a caballo y portando una espada, un escudo y un casco de combate. Sin embargo, éste viene en son de paz, ya que en su escudo se puede identificar el Árbol de la Vida. 



Aparece un personaje más, un ballestero, que como es natural, va a pie y muestra su ballesta tensada. 
Frente a este cortejo nupcial, están situados los músicos, de los cuatro que había, sólo se conservan dos ... Uno de ellos toca la flauta, mientras que el otro toca un adufe, que es un tambor de forma cuadrada. Ambos músicos están tocados con un gorro de forma puntiaguda. 




Finalmente, el artesano quiso colmar de simbología el vaso nupcial, modelando cinco animales, de los cuales hoy vemos sólo cuatro ... 
Se distingue un toro con los cuernos rotos y un sonajero al cuello, una gacela sin cuernos, un camello, quizá un león, una tortuga y una serie de aves pequeñas posadas en la torre-fuente. 




Los andalusíes, al igual que en todo el Mediterráneo, solían buscar la protección divina para sus seres queridos, para ello se servían no sólo de su religión, sino también de rituales y supersticiones. 




En este sentido, el vaso de Tavira, sirve también como talismán para esta joven pareja. Lleva un mensaje de fecundidad y prosperidad para los novios y sus familias. De esta manera, el camello simboliza la prosperidad, la tortuga, augura longevidad, la gacela, la ternura, el león, la fuerza, el toro, la abundancia, las palomas, la fertilidad. 

En la zona de Levante se encontró un vaso similar con la misma finalidad, pero sin las hermosas figuritas. 




BIBLIOGRAFIA: 

- O Vaso de Tavira de Claudio Torres - Campo Arqueológico de Mértola 

- Os signos do quotidiano - Catálogo da Exposição Campo Arqueológico de Mértola, 2011

- revista digital ISSUU Tavira Islámica, Núcleo Islámico, Museo Municipal de Tavira 












   

lunes, 20 de marzo de 2017

RESTOS DE BARRIO ALMOHADE EN TAVIRA - PORTUGAL

Restos de un barrio almohade en Tavira, Algarve,  Portugal 


zona de museo en el interior del convento da Graça, Tavira 

Por Elisa Simon 

Siguiendo el post de la semana pasada, continuamos la visita de la hermosa ciudad de Tavira. Entre sus tesoros, se encuentran los restos de un barrio almohade. 

¿Dónde? En el interior de una Pousada. Las Pousadas portuguesas serían el equivalente a los Paradores en España. 
Dicha Pousada era el Convento Nossa Senhora da Graça. Este antiguo edificio agustino del siglo XVI, está situado muy cerca del castillo y junto a las viejas murallas de la ciudad. Se dice que dicho convento fue construido sobre la antigua judería del siglo XIV. Sin embargo, entre los siglos XII-XIII se encontraba en esta zona un barrio almohade.    




Entre los años 2005 y 2006 se llevaron a cabo importantes investigaciones arqueológicas en el Convento agustino, cuando se estaba convirtiendo en una Pousada. Hallaron un barrio almohade, datado entre los siglos XII y XIII, compuesto por al menos 13 viviendas, distribuidas en tres zonas públicas y tres canalizaciones. 


plano de las casas halladas en el interior del convento da Graça, Tavira 

Debido a la finalidad de convertir el edificio en una Pousada, gran parte de dicho barrio quedó soterrado, permaneciendo expuesto sólo una parte del mismo. 


una de las casas almohades, patio central con ladrillo, en el centro probablemente habría una fuente o aljibe. 
Las casas, construidas en tapial, se organizaban entorno a un patio central a cielo abierto, desde donde se distribuían las habitaciones. En general el pavimento tenían acabado en piedra, ladrillo o tierra batida, mientras los muros llevaban un revestimiento de mampostería de piedra. La techumbre era a base de tejas de cerámica.


además del ladrillo, se usaba la piedra para la construcción e infraestructura de las cañerías de agua 


Se podría comparar con el barrio almohade de Mértola, del que se tiene mucha más información y que se puede visitar en su totalidad. 
Las canalizaciones llevaban una tapa de piedra y una estructura lateral también en piedra. Tanto las aguas residuales como el agua de lluvia se encauzaban, a través de tuberías, hacia una fosa séptica situada en el interior de las viviendas o bien hacia un desagüe de carácter público.


tubería para las aguas residuales 


Hoy en día, sólo está visible una pequeña parte de este barrio, que se completa con las vitrinas que muestran la cerámica hallada en este yacimiento, compuesta por piezas de ajuar doméstico y objetos de la vida diaria, realizado en cerámica con las características de la cerámica almohade, como la decoración estampillada. 


restos de cerámica, perteneciente al ajuar diario, con estampillado y verde típico del estilo almohade 

restos de pieza en barrio con la impresión de estampillado, almohade 

restos de pieza cerámica de ajuar doméstico, con decoración en dos colores - almohade 

restos de vasija con cenefas con estampillado, geométrico - estilo almohade