domingo, 23 de julio de 2017

MALAQA, ciudad del saber


MALAQA, ciudad del saber

Exposición temporal del 14 de Junio al 24 de Septiembre de 2017 
Museo del Patrimonio Municipal, Málaga 


Por Elisa Simon 

Hace unos días visitamos la exposición temporal "Malaqa, ciudad del saber", situada en el moderno edificio del Museo del Patrimonio Municipal, localizado en la zona de la coracha, entre el Paseo de Reding y el túnel de la Alcazaba. 


Nada más entrar al museo, nos recibió la sonrisa de Lourdes. Una joven muy amable y bien preparada, que nos invitó a visitar no sólo las salas de la muestra en cuestión, sino el museo entero, que se ocupa de arte e historia.  

El comisario de esta exposición es nada más y nada menos, que el profesor Dr. Virgilio Martínez Enamorado, malagueño y uno de los más prestigiosos especialistas en temática andalusí. 



Esta exposición es un merecido homenaje a aquellos ilustres y sabios andalusíes, que en sus respectivas facetas han contribuido al esplendor cultural e intelectual de Málaga y por extensión a al-Andalus. 

Málaga fue uno de los principales centros del saber ya no sólo en al-Andalus sino en la cuenca mediterránea. Hoy en día, parece haber recuperado aquel amor por la cultura ... 

La ciudad tenía y sigue tendiendo a su favor las conexiones y comunicaciones idóneas para el fluir del conocimiento. A su puerto arribaban no sólo productos, sino jóvenes ávidos de aprender con los maestros andalusíes en los patios de las mezquitas. Sabios andalusíes viajaban a Oriente para aumentar sus conocimientos. Navíos llevaban y traían libros y legajos de valor incalculable. El saber navegaba de costa a costa del Mediterráneo de forma constante. 

El papel que jugó Málaga en esos tiempos fue crucial, no sólo por su situación geográfica, sino porque en ella nacieron y/o vivieron gran número de sabios. De modo didáctico y muy visual, la exposición nos da a conocer a estos ilustres, como los banu Bunnahí, que fueron juristas e intelectuales malagueños del siglo XIV, o el historiador ibn ´Askar, o el sufí al-Sahilí, por mencionar sólo alguno de ellos.  

Entre los más renombrados se encuentra el poeta y filósofo sefardí ibn Gabirol, nacido en Málaga en el siglo XII. (Leer artículo relacionado )

Uno de los más grandes científicos nacidos en Málaga fue Abu Muhammad ibn al-Baytar (1180 Málaga - 1248 Damasco). Procedía de una familia de tradición científica. Desde pequeño sintió curiosidad por la naturaleza. Estudió las plantas, los animales y los minerales y su aplicación a la farmacología y la medicina. 
Hacia 1220 inició un largo viaje por el Magreb, Asia Menor y el Oriente islámico.  La figura de ibn al-Baytar como botánico alcanzó gran prestigio en Oriente, tanto que su fama había  llegado a oídos del sultán ayyubí de Egipto, el cual lo integró en su corte nombrándolo "Jefe de los Herboristas". Ya no regresó a Málaga, falleció en Damasco a los 68 años. 

Es muy interesante también el sabio malagueño de al-Shayj al-Balawi ( Málaga 1132 - Málaga 1207). Fue un hombre de buen carácter, como explica su biógrafo y dicen que tenía un gran sentido del humor. En 1165 hizo la peregrinación a La Meca, en dicho viaje aprovechó para incrementar sus conocimientos estudiando con los más grandes maestros del Magreb y Oriente. Tuvo un hijo, abd al-Rahím, siendo él ya un hombre mayor y quiso dejarle un legado en forma de enciclopedia educativa y didáctica titulada "Kitab alif ba". En el recopila todo tipo de conocimientos que él considera que deben estar al alcance de un joven ilustrado de su época ,según Salvador Peña. Por orden alfabético y jugando con el alifato, enumera noticias históricas, datos variados, hace una introducción básica a la teología, un amplio comentario de filología árabe. En lo que se ha fijado el profesor Miguel Asín Palacios es la exhaustiva y detallada descripción del faro de Alejandría. 


Esta exposición despierta la curiosidad por querer conocer más a fondo la vida y obra de estos sabios. Esta muestra se complementa con una exquisita selección de piezas arqueológicas, como vasijas, zócalos y ladrillos funerarios entre otras maravillas. Deben tomarse su tiempo para ver los libros y documentos de gran valor histórico. 

Zócalo de la Alcazaba de Málaga 




Se trata de una pieza del siglo X hallada en la Alcazaba. La pieza es muy interesante. Parece ser que era más grande, pero fue cortada. Muestra unas figuras de la arquitectura, como los arcos lobulados, columnas geminadas con decoración en espiral coronadas con bellos capiteles y cimacios con motivos de ataurique. Según Torres Balbás, podría tratarse de una pieza califal, hacia la segunda mitad del siglo X. 

Jarrita nazarí de loza dorada 



Fue hallada en la Alcazaba, realizada en cerámica vidriada, con una inscripción en árabe en color azul cobalto. Fue hallada en la Alcazaba de Málaga, esta datada entre los siglos XIII y XIV 

Ataifor del pavón 




es un pequeño fragmento de ataifor califal, que muestra una figura zoomórfica, que podría ser un ave o un grifo. Se trata de una decoración en verde y manganeso, tal como también podemos ver en el Museo de Jeréz o en Córdoba. Los talleres de madinat az-Zahra se realizaba esta técnica para vajilla de lujo. Ésta fue hallada en las termas romanas de Antequera. 


Tinaja 





Gran tinaja almohade destinada para almacenar agua. Decorada con la técnica del estampillado, creando bandas decorativas que van desde motivos geométricos, arcos de herradura y unos motivos de sogas simbolizando el cordón de la eternidad. Este tipo de ornamentación de estas grandes vasijas se generalizó en época almohade. 

Documento sobre las mezquitas de Málaga




Libros muy interesantes, como Libro de Repartimiento, donde los especialistas han podido extraer información acerca del número de mezquitas u oratorios que tenía la ciudad en el momento de la conquista cristiana en 1487. 

Copia manuscrita de la Bugyat al-Salik de al-Sahilí 



El sufí malagueño al-Sahilí fundó una cofradía mística cuya sede era la primera madrasa de al-Andalus situada en el barrio de Funtanalla en el siglo XIV. Entre sus obras figura ésta Bugyat al-Salik fi ashraf al-Masalik "Libro del deseo del caminante en el más noble de los caminos". El original se encuentra aún perdido. La exposición muestra una copia fechada en el siglo XVII, perteneciente hoy día a un coleccionista privado. 

Al igual que el polígrafo ibn al-Jatib, el viajero ibn Battuta o el geógrafo ceutí al-Idrissi han descrito y elogiado a Málaga de manera formidable, nosotros hoy en día seguimos haciendo lo mismo, aunque sin la magia e ingenio de estos grandes personajes, que tuvieron la suerte y el privilegio de haber sentido y vivido Malaqa en todo su esplendor. 

Amigos, aprovechen el verano para tomar el sol y disfrutar del descanso, y también vengan al Museo del Patrimonio Municipal, porque les aseguro que además de aprender, van a disfrutar de esta magnífica exposición. 

BIBLIOGRAFIA: 

- Catálogo de la exposición "Malaqa, ciudad del saber" por el profesor Virgilio Martínez Enamorado. Málaga 2017 
-  Enciclopedia de al-Andalus. Fundación El legado andalusí. Dirección Jorge Lirola Delgado y José Miguel Puerta Vilchez 
- Historia de España de Menéndez Pidal tomo VIII-2 el retroceso territorial de al-Andalus
- "Acción y sabiduría o el humanista malagueño ibn Shayj al-Balawi" artículo de Salvador Peña. Academia.edu 















sábado, 17 de junio de 2017

CUARTO REAL DE SANTO DOMINGO - GRANADA

EL CUARTO REAL DE SANTO DOMINGO 

Por Elisa Simon

En el corazón del barrio de El Realejo de Granada, se encuentra un edificio muy singular: El Cuarto Real de Santo Domingo




Su historia está relacionada con el desarrollo y evolución del barrio de El Realejo y San Matías, que en tiempos andalusíes se llamaba rabad al-Fajarrin o arrabal de los alfareros.

En el siglo XI, los reyes ziríes residían en el barrio del Albaycín, donde el rey Badis levantó un palacio y realizó importantes obras de ingeniería hidráulica aprovechando las ricas aguas procedente de la Fuente Grande. A lo largo del siglo XI la medina se fue extendiendo, cruzando el río Darro hacia la Vega. Su sobrino y sucesor, el rey Abd ´Allah, construyó la acequia Gorda (al-saqiya al-Kubra) procedente del río Genil (Sanyal), la cual irrigaba la Vega y atravesaba esta zona para abastecer los alfares y los cultivos agrícolas.


vista sur del cuarto real de santo domingo
Bajo el imperio Almorávide no se realizaron grandes cambios, ya que éstos utilizaron las instalaciones ziríes ya existentes. Debemos esperar a la llegada de los Almohades, hacia 1156, cuando se produjo un segundo crecimiento urbano en Granada, debido al aumento de población. Este fenómeno exigía más infraestructura y un mayor abastecimiento para la población.
Fue así cómo el arrabal de al-Fajjarín se fue poblando, a medida que los talleres de los alfareros se fueron desplazando hacia el extremo del arrabal.

Ya nos indicó ibn Abdun en su Tratado, que este tipo de industria debía estar situado extramuros. …
las tejas y los ladrillos deberán ser fabricados fuera de las puertas de la ciudad y las alfarerías se instalarán en torno al foso que rodea a ésta …”  


cuarto real de santo domingo
Los almohades crearon en de las afueras de las ciudades, grandes almunias, que comprendían amplias zonas de diversos cultivos, como cereales, habas o lino y hermosos jardines. (ver Alcázar Genil y Buhayra). Hacia la mitad del siglo XIII, la decadencia y posterior desintegración almohade, dio lugar a las llamadas terceras taifas. Fue entonces cuando hacia 1232 el caudillo de Arjona Muhammad ibn Ahmar, se declaró independiente y pocos años después estableció la capital de su nuevo reino en Granada. Había nacido el reino Nazarí.

El segundo monarca nazarí, Muhammad II (1273-1302) mandó levantar una cerca entorno al arrabal de los alfareros. Dicha muralla arrancaba en bab al-Tawwabin (puerta de los Ladrilleros), proseguía por varias cuestas, debido a lo escarpado del terreno, hasta llegar a bab al-Hayar (puerta del Pescado). 


cuesta de Aixa, lienzo de la muralla nazarí
El lienzo de muralla, que unía bab al-Tawwabin con la fortaleza de Mauror (torres Bermejas), quedó intramuros. A la mitad de este lienzo se abrió una puerta interior, llamada bab al-Fajjarin (puerta de los alfareros) la cual comunicaba la medina con el arrabal. Dicha puerta fue demolida en el siglo XVI, actualmente es la plaza de Fortuny.


restos del lienzo de muralla que mandó levantar Muhammad II, cuesta de Aixa
Intramuros de dicho arrabal quedó un cementerio, aún algunos talleres de alfareros y contaba también con almunias, siendo cinco las más importantes. Una de ellas se llamaba Yannat al-manyara al-Kubra (la huerta grande de Almanjarra). Esta almunia era propiedad de los soberanos nazaríes, donde habían construido un palacio rodeado de amplias huertas y jardines.
En el siglo XIV el viajero tangerino ibn Battuta visitó Granada. En su rihla dejó escrito: …“ sus alrededores no tienen igual entre las comarcas de la tierra toda, abarcando una extensión de 40 millas, cruzada por el famoso río Genil y por otros muchos cauces más. Huertas, jardines, pastos, quintas y viñas abrazaban a la ciudad por todas partes.”

Dichos palacios constaban de una zona privada y otra pública, la cual se centraba entorno a una sala qubba, construida en el interior de uno de los torreones de la muralla levantada por Muhammad II. 


torre de la muralla nazarí del siglo XIII, en cuyo interior está la sala qubba
Esta cerca fue construida en tapial de argamasa, al igual que gran parte de la torre, sin embargo el cuerpo superior fue construido en ladrillo y rematada con un cuerpo de ventanas, formando así una torre-linterna. Hoy es el llamado Cuarto Real de Santo Domingo.


parte superior de la torre de la muralla donde se encuentra la sala qubba
La qubba, cuadrada y de pequeñas dimensiones, estaba precedida por un hermoso pórtico de cinco arcos sostenidos por esbeltas columnas dobles y decorado con paños de sebka. Justo delante se encontraba una fuente de suelo octogonal. El acceso a esta sala se hacía a través de un hermoso jardín, con un largo andén central, flanqueado por parterres en setos de arrayán. Además de pequeños pabellones en los laterales, estaba ornamentado con arbustos de granados, jazmines, romero, árboles de higueras, naranjos y palmeras datileras.




El pasado invierno, cuando visitamos El Cuarto Real, estábamos solos. La qubba nos recibió con hospitalidad majestuosa. Con el orgullo de una reina, se alzó con toda su belleza y esplendor en alicatados, yeserías y artesonado. Nos tomamos nuestro tiempo para asimilar tanta belleza. Nada más atravesar su enorme puerta de madera tallada, las jambas, nos dieron la bienvenida en una bellísima escritura cúfica, resaltando la unicidad de Dios. Hasta cuatro veces se repite, estando en macroletra de color verde los dos primeros vocablos y los otros dos en microletra celeste. 


escritura cúfica en las jambas de la puerta de entrada a la qubba
Esta bellísima entrada se corona con un intradós en cuyo centro vemos una estrella o flor herencia del arte almohade, así como una inscripción indica que dicha sala estaba al servicio de los reyes nazaríes


intradós de la puerta principal, decorada con ataurique e inscripción cúfica
 Te hemos abierto una puerta manifiesta para que te perdone Dios tus faltas antiguas y modernas; para que te conceda su cumplida gracia; para que te dirija por el camino recto, y te ampare con su poderoso auxilio. El es el que hizo bajar la paz a los corazones de los musulmanes.”

ventanal sur de la qubba, donde estaría situado el trono
Justo enfrente, mirando hacia el sur, se abre en el grueso muro, un hermoso ventanal compuesto por tres arcos de medio punto peraltado, con perfiles ondulados. El vano central es más ancho, lleva un parteluz en forma de columnita. Este gran ventanal central está envuelto en un gran arco con perfil ricamente ornamentado. Las semicolumnas adosadas al muro están alicatadas. 


detalle de la decoración en estuco del gran arco que envuelve el ventanal sur
Los capiteles de esta gran ventana, son compuestos. Un cuerpo inferior de hojas de acanto lisas y un cuerpo superior, que deja entrever la herencia almohade. Esta gran ventanal sur, desde donde habría magníficas vistas a la Vega, deja entrar la luz a través de una hermosa celosía. Por un momento me imaginé al monarca nazarí sentado en su trono presidiendo la audiencia.


detalle de la decoración del ventanal sur. alicatado, estuco, capiteles compuestos
En los muros laterales, se abren sendas alcobas, para el descanso, flanqueadas por dos alacenas, donde se guardaban los enseres.
Admiramos la ornamentación de los zócalos alicatados con decoración geométrica. Lazo con ruedas de doce enmarcados por hexágonos, estrellas de ocho puntas, otras de diez e incluso de doce. 


detalle de la yesería de la pared sur de la qubba 
Los artesanos emplearon colores fríos, como el blanco, negro, azul y verde. El almenado en blanco y negro y la magnífica epigrafía cúfica aludiendo a la “felicidad” y “bendición” con fondo de atauriques. Los paños de sebka de estas alcobas laterales son añadidos del siglo XX.

Alzando la vista, nos quedamos maravillados por la impresionante armadura a cuatro aguas, en madera de cedro. Fue realizada con la técnica apeinazada formando lazo de ocho, creando un armónico cielo, en cuyo centro se encuentra la divinidad. Esta techumbre parece flotar en el aire, gracias a las pequeñas ventanas, cinco por cada lado, con delicada labor de celosía en estuco, dejando atravesar la luz al interior.

armadura de madera de cedro policromada
En los talleres de estos maestros alarifes se fraguó el arte nazarí. Gracias a estas técnicas  empleadas tanto en la decoración como en la arquitectura de esta qubba, se pudo alcanzar la máxima expresión del arte nazarí en los palacios del recinto de la Alhambra.

Cuando la ciudad fue conquistada en 1492, por los Reyes Católicos, esta almunia fue cedida a la orden religiosa de los Predicadores de Santo Domingo, quienes convirtieron estos palacios nazaríes y sus huertas en el convento de Santa Cruz la Real. Los monjes aprovecharon los edificios, mientras les fueron útiles. Hacia el siglo XVI fueron demolidos muchos de ellos, para ampliar la zona de huertas. A raíz de la desamortización de Mendizábal en 1836, el convento dominico pasó a manos privadas. Lamentablemente no se tuvo en cuenta el valor real que envolvía esta propiedad, y sus nuevos dueños, decidieron derribar lo que aún quedaba, destruyendo incluso el jardín, para construir en su lugar un palacete propio. Se logró salvar la qubba, que quedó integrada en el edificio del siglo XIX.
Ya en el siglo XX Gómez Moreno dijo: “ queda pues el salón, pero él sólo es suficiente para dejarnos satisfechos, aunque su estado de ruina y abandono sea deplorable…”

restos de estructuras del edificio halladas en el subsuelo de la qubba
El ayuntamiento adquirió este edificio en 1990.  Entre los años 2001 y 2005 la qubba fue objeto de una primera restauración, al tiempo que se llevaron a cabo importantes intervenciones arqueológicas, arrojando luz no sólo acerca de la historia de la qubba sino también acerca del desarrollo urbanístico del entorno. Después de exhaustivos y concienzudos labores de arqueología e investigaciones científicas, se pudo hacer una puesta en valor. 


restos arqueológicos hallados en el subsuelo de la qubba
Las excavaciones en el subsuelo han permitido identificar estructuras del jardín y sus límites. Se ha identificado la alberca octogonal, restos del andén, y una serie de estructuras a nivel de cimientos.  Por suerte,se pudo “rescatar” la qubba de aquella maravillosa almunia. Recientemente se obtuvo la rehabilitación integral del edificio y su entorno y entre 2014 y 2015 lo ha recuperado en todo su esplendor para el disfrute de los visitantes.   


BIBLIOGRAFIA:

-               “A través del Islam” de Ibn Battuta ed. Alianza Literaria
-               “La Granada zirí”  tesis doctoral editada parcialmente (2009) del doctor en Historia Medieval Bilal Sarr. Ed. Ajbar colección.
-               Arqueología de la arquitectura 1/2002. Actas del seminario internacional de la arqueología de la arquitectura. Análisis arqueológica como base de dos propuestas: El Cuarto Real de Santo Domingo y Patio de crucero, por Prof. D. Antonio Almagro Gobea.
-               Historia de España de Menendez Pidal, tomo VIII-4 reino nazarí de Granada
-               Arte y culturas de al-Andalus. El poder de la Alhambra. Catálogo de la exposición 2013/2014. Capítulo de Antonio Orihuela Uzal, Escuela de Estudios Árabes “Granada, entre ziríes y nazaríes”
-               Cristaos e Muçulmanos na Idade Média Peninsular. Encontros e Desencontros.
“De Palacio a Convento. Cuarto Real de Santo Domingo y las transformaciones en la ciudad de Granada” por Alberto García Porras
-               “Sistemas hidráulicos de la vega de Granada en época medieval: los regadíos
del Genil.” Por Miguel Jimenez Puertas. En Paola Galetti 2012   
-               Intervención arqueológica preventiva mediante sondeos arqueológicos en c/cuesta Monteros, n3. José María García-Consuegra Flores, José Miguel Jiménez Triguero, Francisco Javier Morcillo Matillas, Julia Rodríguez Aguilera
-               Miscelánea Medieval Murciana. Vol. XXV-XXVI. Años 2001-2002 “La expansión de la ciudad de Granada en época almohade. Ensayo de reconstrucción de su configuración. Por Antonio Malpica Cuello. Universidad de Granada
-               “Un espacio singular de la ciudad nazarí de Granada. El Cuarto Real de Santo Domingo.” Por Alberto García Porras y Eva Muñóz Waissen. Universidad de Granada

-               “El capitel almohade: importancia y consecuencias.” Por Purificación Marinetto Sánchez

miércoles, 17 de mayo de 2017

EL VASO DE TAVIRA

El vaso de Tavira - Algarve, Portugal


Un regalo nupcial 




Por Elisa Simon 

Hacia finales del siglo XI y principios del XII, es decir, el final del período taifa y la llegada de los almorávides, Tavira era aún una pequeña ciudad en el sur de gharb al-Andalus, junto al mar y en la desembocadura del río Gilao. Sus habitantes, pescadores y comerciantes, vivían bajo la protección de su imponente castillo, entre las empinadas y estrechas callejuelas de la medina.


En una de aquellas pequeñas viviendas con patio central, una joven esperaba con ansiedad el día de su boda. 
Los padres de Amina y Ahmed habían ya establecido la dote, sellando el acuerdo del enlace, tal como era costumbre. 

La celebración de una boda suponía para los padres un importante desembolso de dinero. Familiares y amigos participaban de los preparativos del banquete nupcial. Unos se ocupaban del sacrificio de los animales, mientras que las mujeres preparaban el vestido y las joyas, que luciría la joven morena. Otros se afanaban en la elaboración de los platos del convite. 
Tal como es tradición en estos casos, no podían faltar los músicos para animar el evento y festejar la felicidad de ambas familias. 




Amina, con unos ojos negros chispeantes y grandes, esperaba un regalo muy especial de un buen amigo de la familia, el famoso alfarero Mahmud al-Tabirí. 

Pensando en la novia el alfarero, de manos medianas y dedos largos y finos, tomó la arcilla colorada (debido al óxido de hierro) típica de la zona y comenzó a amasar aquel barro que pronto se convirtió en una pasta lista para colocar sobre el torno. 

El torno comenzó a girar al ritmo que marcaba el pie de Mahmud, siguiendo un sonido repetitivo. Aquella pasta colorada se transformó pronto en un vaso con una base pequeña  y de forma troncocónica. 
Una vez concluida esta parte del trabajo, Mahmud fue incorporando una decoración muy especial. 
El borde superior ancho escondía un canal interior, se trataba de un conducto de agua comunicado a una pequeña torre, alta y de boca ancha. A través de esta torre entraba el agua, que circulaba por aquel canal interno y que luego se vertía al interior del vaso a través de unas figuritas. ¿Con qué fin? Para el cultivo de albahaca, planta aromática también cargada de simbología en el Mediterráneo. 



Sus finos dedos dieron forma a estas figuras, que representan la escena del rapto de una novia. 



Podemos ver a la novia a caballo, lleva una diadema en la cabeza y está cubierta por un velo, pero no así su rostro. A su lado, se sitúa un caballero, el cual lleva una lanza en la mano y está tocado de un turbante, éste haría el papel del novio ... quien rapta a la novia.  Lo acompaña un buen amigo o padrino, quien está situado del otro lado de la novia,  también va a caballo y portando una espada, un escudo y un casco de combate. Sin embargo, éste viene en son de paz, ya que en su escudo se puede identificar el Árbol de la Vida. 



Aparece un personaje más, un ballestero, que como es natural, va a pie y muestra su ballesta tensada. 
Frente a este cortejo nupcial, están situados los músicos, de los cuatro que había, sólo se conservan dos ... Uno de ellos toca la flauta, mientras que el otro toca un adufe, que es un tambor de forma cuadrada. Ambos músicos están tocados con un gorro de forma puntiaguda. 




Finalmente, el artesano quiso colmar de simbología el vaso nupcial, modelando cinco animales, de los cuales hoy vemos sólo cuatro ... 
Se distingue un toro con los cuernos rotos y un sonajero al cuello, una gacela sin cuernos, un camello, quizá un león, una tortuga y una serie de aves pequeñas posadas en la torre-fuente. 




Los andalusíes, al igual que en todo el Mediterráneo, solían buscar la protección divina para sus seres queridos, para ello se servían no sólo de su religión, sino también de rituales y supersticiones. 




En este sentido, el vaso de Tavira, sirve también como talismán para esta joven pareja. Lleva un mensaje de fecundidad y prosperidad para los novios y sus familias. De esta manera, el camello simboliza la prosperidad, la tortuga, augura longevidad, la gacela, la ternura, el león, la fuerza, el toro, la abundancia, las palomas, la fertilidad. 

En la zona de Levante se encontró un vaso similar con la misma finalidad, pero sin las hermosas figuritas. 




BIBLIOGRAFIA: 

- O Vaso de Tavira de Claudio Torres - Campo Arqueológico de Mértola 

- Os signos do quotidiano - Catálogo da Exposição Campo Arqueológico de Mértola, 2011

- revista digital ISSUU Tavira Islámica, Núcleo Islámico, Museo Municipal de Tavira